A girl like you (Edwyn Collins)
Locus amoenus

Desde la bañera hablaba con él, sentado en una silla al lado, como siempre, un ente, presente y sin rostro, sin expresión, de opinión neutra, que escucha y acierta cuando habla. Algo, humano o no, que vive en mi locus amoenus, que recoge todas mis palabras y mis vivencias, una especie de diario muy íntimo con piernas, una persona a la que confiar todo, lo amo de alguna forma especial, alguien que no juzga, alguien que me escucha mientras me doy un baño, que escucha siempre en definitiva.
Pero algo ha cambiado, me he dado cuenta ahora mismo de que me he metido en la bañera y que esta persona, por primera vez, tiene cara, una cara ya existente. Él sigue haciendo su función, su cara hace solamente que tenga la esencia de esa persona, se debe a su función, no se levanta, ni me toca, sigue sentado a mi lado mirándome y escuchando, pero el hecho de ponerle cara le humaniza.
Aunque su función sea la misma, aunque su expresión no cambie, para mi cambian muchas cosas. Para empezar, me pregunto qué significa que por primera vez, este ente tenga rostro, me pregunto qué significa que tenga precisamente ese rostro, me doy cuenta de tantas cosas… al tener ese rostro, ese amor del que hablaba se humanifica, mi baño es más relajado, el desasosiego más profundo, mis palabras fluyen más rápido. Y por otro lado salgo de mi locus amoenus, miro a esa persona desde un punto de vista real, fuera de la escena onírica, y me hago la misma pregunta, me apego a esos ojos, a esa nariz, a ese pelo, a la frente, a su boca, me apego y me quedo ahí descansando, me sorprendo y me alegro de que él sea el ente de mi locus amoenus.

